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1 FEBRERO 2019

pIEZA DEL MES: "CABEZA DE TIBERIO"

Nombre: Retrato de Tiberio

 

Cultura: Romana

 

Materia: Mármol blanco

 

Procedencia: Cortijo del Tajo

 

Dimensiones: 40 cm. de alto, 20 cm. de ancho y 22 cm. de grosor

CONTEXTO ARQUEOLÓGICO

La pieza fue encontrada en el yacimiento arqueológico del Cortijo del Tajo. Este yacimiento se encuentra en unas tierras de cultivo, dedicadas a la siembra de cereal de secano, pero la mayor parte del yacimiento se encuentra en una tierra de barbecho, que dejó de cultivarse a raíz de que se le concediese al yacimiento la categoría de BIC. Esta zona se sitúa en la falda este de la Sierra de La Lentejuela a unos 2 km. de Teba, dentro de la cuenca del río de La Venta.

Ya en el siglo XVII, el humanista sevillano Rodrigo Caro es el primero en señalar la existencia de “una grande y antigua población” en las proximidades de la población, recogiendo dos inscripciones latinas en Teba (CIL II, 1425 y 1426). Ceán Bermúdez (1832: 377), los hermanos Oliver y Hurtado (1866: 67) y Amador de los Ríos (1908: 441) también dan noticias de los restos. Emil Hübner recogió las inscripciones recogidas de Teba en el volumen II del CIL, aunque lo hizo agrupándolas junto con las de 'Sabora', ya que interpretó que procederían del mismo lugar (García et al, 1995: 159).

 

El yacimiento se da a conocer en el año 1980, a raíz de los trabajos realizados en la tierra después de unas lluvias torrenciales, apareciendo dos pedestales, uno de ellos decorado con erotes (Rodríguez Oliva, 1984: 454). En 1984 aparece el retrato marmóreo de Tiberio joven, siendo la pieza más excepcional que se conserva del yacimiento. Su estudio por parte de los Dres. Atencia Páez y Rodríguez Oliva (1986 a; 1986 b) trajo consigo la inclusión del Cortijo del Tajo en el listado de ciudades romanas, siendo este un oppidum ignotum.

Son numerosos los restos arqueológicos que podemos ver hoy en día en el lugar. En lo que respecta a los restos de estructuras, lo que más destaca es una monumental estructura de opus caementicium que se erige en el centro de la zona arqueológica, con unas dimensiones de unos 4 m. de largo, 3 m. de ancho y unos 2 m. de alto. A día de hoy aún se desconoce con exactitud qué pudo ser.

En el invierno de 2008 salieron a la luz numerosos restos de estructuras de muros de piedras, suelos de opus caementicium, además de tres estructuras megalíticas, que parecen estar en niveles inferiores al de la ciudad.

En superficie se documenta una significativa cantidad de cerámica y elementos constructivos. En cuanto a la cerámica, cabe destacar la abundancia de terra sigillata, que contrasta con la ausencia de la cerámica campaniense, prueba de que el yacimiento debió comenzar a ser ocupado en época Altoimperial. Por otra parte, no tenemos documentación sobre el momento del abandono de este lugar, pero sí que continuó ocupado en época musulmana a tenor de la cerámica documentada en la zona superior.

RETRATO DE TIBERIO DEL CORTIJO DEL TAJO

Este busto del emperador Tiberio apareció de forma fortuita en la primavera de 1984, siendo rápidamente fruto del interés del Área de Arqueología de la Universidad de Málaga.

Es una cabeza de mármol blanco de grano fino, con vetas azuladas, debiendo corresponder a una cantera hispana. Muestra un estado de conservación aceptable, aunque presenta una mutilación en la nariz, rotura en parte del pabellón auditivo izquierdo, y especialmente un fuerte golpe en el parietal izquierdo, afectando a este mismo ojo. Estos desperfectos son tanto roturas antiguas como consecuencia del arado, pero no impiden reconocer en la pieza el retrato de un príncipe julio-claudio.

Sus rasgos fisionómicos más destacados nos hacen pensar que se trata de Tiberio: frente corta y levemente abombada, ojos amplios con cejas poco señaladas, pómulos de escaso relieve, boca pequeña y con marcadas comisuras en los labios. La nariz debió ser larga y aquilina.

El peinado merece un comentario destacado, ya que es el elemento fundamental para su identificación y datación. Sobre el ojo derecho, el flequillo cae mediante dos mechones en forma de “uña”. El centro de la frente tiene un conjunto de pegujones curvados hacia la izquierda que se inician con una típica “cola de milano”, formada por dos mechones contrapuestos. Sobre el ojo izquierdo se abre una pequeña entrada, que queda entre dos bucles simétricos a modo de “pinza”. La parte posterior y lateral del cabello se organiza desde la coronilla, distribuyéndose la masa pilosa en forma de “eses” apuntadas, dispuestas escalonadamente. A media altura de las orejas se forman las patillas, mientras que la nuca cae en forma de ordenadas bandas semicirculares. Este tipo de peinado, especialmente la disposición del flequillo, es muy típica de algunas efigies de Tiberio joven, como el busto nº 623 de la Gliptoteca Ny Carlsberg de Copenhague, aparecido en el anfiteatro de Arsinoe (El Fayum, Egipto), y el conservado en el Museo Capitolino de Roma.

 

El ejemplar del Cortijo del Tajo correspondería a Tiberio dentro de lo que los especialistas en retratística romana han denominado “tipo de adopción”. Se trata de un modelo oficial surgido a raíz de la proclamación del hijo de Livia como heredero de Augusto, acontecimiento que tiene lugar en el año 4 d.C. Cuando esto ocurre Tiberio contaba ya con 46 años, pero se adopta una imagen juvenil idealizada: la que tenía el nuevo “hijo” (pasó a ser hijo adoptivo) de Augusto entre los 20 y 30 años. En aquellos momentos Tiberio vivió sus primeros éxitos, como la recuperación de las enseñas romanas perdidas en Carhae (20 a.C., cuando tenía 27 años), la dirección de las campañas militares en las regiones de Rethia y Vindelicia (15-14 a.C., con 27-28 años) y la obtención de su primer consulado (13 a.C., al cumplir 29 años). De acuerdo con la propaganda dinástica, esta época de su vida era más “presentable” que los acontecimientos acaecidos después, especialmente los malentendidos y desplantes de Augusto, que en 6 a.C. motivaron el autoexilio voluntario de Tiberio a la isla de Rodas.

 

Visto lo anterior, el Tiberio del Cortijo del Tajo se dataría entre el año 4 d.C. y la muerte de Augusto, acaecida en 14 d.C. Es muy probable que la pieza fuese enviada a este oppidum ignotum para ser embutida en una estatua togada, que estaría expuesta en un lugar destacado del foro, como testimonio de la adopción de Tiberio por Augusto, destino general de todos los retratos. Habría que añadir que no tendría nada de extraño que esta cabeza de Tiberio llegase al Cortijo del Tajo acompañada por las de Augusto y Livia tal y como pasó en el caso del anfiteatro de , para que no hubiese ningún género de dudas respecto a la legitimidad de la línea sucesoria. Por ello, no podemos descartar la aparición de nuevos retratos oficiales de este período en este yacimiento.

 

BIBLIOGRAFÍA

Fernández Ruíz, J. (1981), “Hallazgo de un togado en Teba”, Baetica, pp. 61-67.

García Alfonso, E., Morgado Rodríguez, A., Martínez Enamorado, V. (1995): El Bajo Guadalteba (Málaga): Espacio y poblamiento. Una aproximación arqueológica a Teba y su entorno, Excmo. Ayuntamiento de Teba, Diputación Provincial de Málaga, Málaga.

Rodríguez Oliva, P. (1984), La Antigüedad, Málaga, vol. II: Historia, Granada, pp 419-466.

— (1993), Ciclos escultóricos en la casa y en la ciudad de la Bética, I Reunión sobre Escultura Romana en Hispania (Mérida, 1992), Madrid, pp. 23-61.

Rodríguez Oliva, P. y Atencia Páez, R. (1986 a), “El retrato de Tiberio del Cortijo del Tajo (Teba, Málaga)”, Baetica, 9, pp. 227-245.

— (1986 b), Retrato marmóreo de Teba (Málaga), Dos nuevos testimonios béticos sobre Tiberius Caesar, Málaga, pp. 7-25.

proyecto "Vivir y sentir el Patrimonio"

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