Ayuntamiento de Teba
952 74 80 20
Síguenos
  • Ayuntamiento de Teba
  • Ayuntamiento de Teba
  • Conoce Teba
Banner DD.png
anu_3299_300.png

1 MARZO 2019

pieza del mes de marzo: "jarras visigodas"

CONTEXTO ARQUEOLÓGICO

Las piezas que aquí se exponen se adscriben a la cultura tardorromana, con la presencia visigoda en nuestras tierras. Los únicos testimonios que encontramos de los siglos V, VI y VII en el entorno del Guadalteba son las necrópolis, conociendo bien las de la Plataforma de Peñarrubia, las Eras de Peñarrubia y El Tesorillo, todas ellas en el entorno del antiguo pueblo de Peñarrubia, aunque por hallazgos casuales, también tenemos constancia de otra posible necrópolis en la zona de El Letrado.

En el caso de los tres yacimientos encontramos una secuencia cronológica coincidente, en una horquilla que abarca desde finales del siglo V d.C. hasta el VII. Además, los hallazgos producidos, en regla general, mantienen un patrón similar, destacando las jarras que aquí exponemos y las hebillas de cinturón, típicas de ajuares de guerreros. Solo difieren arqueológicamente hablando, algunas de las estructuras de las inhumaciones, principalmente las del yacimiento de El Tesorillo.

Individualmente, cada yacimiento presenta algunas particularidades en cuanto a sus dataciones. En el caso de la Plataforma de Peñarrubia, las tumbas se encuadran dentro de los siglos VI y VII d.C., aunque se han encontrado varios fragmentos de sílex tallado, que según Medianero Soto (2006, 509) se explicaría por la construcción de esta necrópolis sobre una aldea del Bronce Final documentada en la misma zona intervenida.

Con respecto al de las Eras de Peñarrubia, la necrópolis visigoda se trata de la última fase de este yacimiento arqueológico, ocupado en un primer momento en época altoimperial.  En el caso de El Tesorillo, los autores de los trabajos arqueológicos que allí se han realizado, han visto una villa de carácter rústico, reutilizada en época visigoda como una necrópolis (Serrano et al., 1985). Pero recientemente, son varios los autores que defienden un carácter defensivo del yacimiento (Moret, 2010: 7; Gómez y Pedregosa, 2013: 285) a tenor de su planta casi cuadrada, con anchos muros (casi 2 m.) y su paralelismo con otros yacimientos constatados como recintos fortificados. Pero Serrano, Atencia y Luque (1985a: 279-295) lo interpretaron como un asentamiento rural de carácter agrícola, que pudo ser reutilizado. Este aspecto se ve reflejado en las habitaciones adosadas al edificio principal, además de la piedra de molino documentado cerca de una pileta construida a base de opus signinum.

 

LAS JARRAS VISIGODAS

Se trata de tres jarras cerámicas, dos de ellas de pastas clara y otra de pasta oscura, encontradas por hallazgos casuales en necrópolis visigodas como parte de los ajuares de los enterramientos. Una de ella fue hallada en la necrópolis del yacimiento de “El Tesorillo”, mientras que las otras dos fueron halladas en las inmediaciones de “El Letrado”

 

 

 

 

 

 

En los tres casos se trata de jarras de tipo globular, con cuellos estrechos, y con unas dimensiones parecidas que rondan entre los 20 y 30 cm de altura con una anchura máxima aproximada de unos 10 cm. Dos de ellas presentan una sola asa, aunque una de ellas presenta una rotura, y la de pasta oscura presenta dos asas. Además, las tres presentan un fondo plano, y una de ellas con tres pequeños pies para dotarla de más estabilidad.

En las otras dos necrópolis excavadas en el antiguo pueblo de Peñarrubia se encontraron ejemplares similares a los que aquí exponemos. La finalidad de este tipo de recipientes debía ser la de contener líquidos como agua o vino. Y en este caso, en un contexto funerario, la finalidad final podría ser la de contener vino u otro líquido como víveres para el más allá tras la muerte.

Jarra de pasta clara de

un solo asa de “El Letrado”

Jarra de pasta clara de

un solo asa de “El Tesorillo”

Jarra de pasta oscura de

dos asas de “El Letrado”